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Dresden

Una Ciudad Resurgida de las Cenizas

Para nosotros, y millones de visitantes que hemos tenido la suerte de estar en Dresden, podemos decir que es una de las ciudades más bellas de Alemania. Esta ciudad data del año 1206. Fue en el siglo XVII, cuando Augusto “el fuerte” convierte a Dresden en ciudad-fortaleza, mandando a construir edificios imperiales de categoría universal.

El 13 y 14 de febrero de 1945, la indefensa población civil de Dresden, experimenta lo que fue el mismo Apocalipsis, bombarderos británicos y aliados, durante dos días, lanzaron toneladas de bombas incendiarias sobre el casco urbano, matando a 35 mil personas, hiriendo a cientos de miles y reduciendo la ciudad a cenizas, bombardeo innecesario, que hasta ahora sigue siendo cuestionado.

Terminada la II Guerra Mundial, Dresden queda bajo soberanía soviética, quienes hicieron poco, o casi nada por la reconstrucción, y estos edificios imperiales aún se mantenían en escombros hasta la caída del “telón de acero” en 1989.

Recién a partir de 1990, con la Reunificación de Alemania, se lleva a cabo la reconstrucción de estos edificios imperiales, entre ellos la “Frauenkirche” (Iglesia de Nuestra Señora), re inaugurada el 2005, evento que fue visitado por cientos de miles de personas de todo el mundo.

Hoy Dresden vuelve a ser lo que fue antes, la “Florencia del Elba”, con edificios imperiales de arquitectura diferente que impactan al visitante nada más al llegar.

El tour a Dresden toma un día completo ya que se encuentra a 200 km de distancia de Berlín y comprende lo siguiente:

Dresden: un paseo por el casco histórico de Dresden, comenzando en la Plaza del Teatro, bordeado por majestuosos edificios imperiales como la Iglesia Imperial Católica “Hofkirche”, y el antiguo Palacio Residencial.

El Puente Imperial de Augusto “Augustusbrücke”.

La Ronda, coronada con el símbolo dorado de la realeza llamada el “Portal de la Corona” y la parte más tranquila y romantica del complejo: el “Baño de las Ninfas”.

La Opera “Semperoper”, un bello edificio por dentro y fuera, que se convirtió en modelo ejemplar para todas las operas del mundo.

Las Terrazas de Brühl, un bello mirador entre el Elba y la ciudad, al que Goethe lo denominó el “Balcón de Europa”.

El “Desfile de los Príncipes”, impresionante representación de la Dinastía Real, hecho con 25 mil azulejos de porcelana de Meissen, cuya manufactura fue la primera de Europa.

La “Frauenkirche” (Iglesia de Nuestra Señora), monumento que se ha convertido en símbolo de fe y reconciliación de Dresden y del mundo entero, ya que fue reconstruido con donaciones de entidades y personas privadas de todo el mundo, por fin, después de haberse mantenido 60 años bajo escombros, fue re inaugurado el 30 de octubre del 2005, evento mundial al que asistieron cientos de miles de personas.

Palacio Residencial y Bóveda Verde /Grünes Gewölbe), el museo más importante de Europa en su género: Colecciones de arte trabajados en oro, plata y cobre, que se han convertido en verdaderos tesoros. Hasta hoy, visitado por más de 20 millones de personas.